Una de las cazadoras que protagonizan este vídeo disparó a un ciervo una tarde, con tan mala fortuna que el tiro quedó bajo. Después de pistear al animal durante unos 50 metros y ver que el tiro no había sido letal, decidió esperar a la mañana siguiente.

Tal y como había planeado, al día siguiente la cazadora volvió al lugar con refuerzos: decidió llamar a una amiga para que llevase a su teckel Buster, un perro que con sus 14 años contaba con gran experiencia.

Al llegar al lugar del disparo, donde todavía se podía apreciar algo de sangre, ambas mujeres colocaron al perro sobre el rastro y este emprendió el camino. En menos de tres minutos, Buster dio con el ciervo que, malherido, había caído en un valle cercano.

Este vídeo demuestra que, a veces, si no queremos dejar piezas heridas en el campo, tendremos que ayudarnos de un buen perro de rastro, algo que requiere un buen entrenamiento para los canes y para el que los guía.

Aquí os mostramos el video   https://youtu.be/kv1_lMMJGU8